Berlín pide ayuda a EE.UU. para resolver el mayor hackeo de su historia

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«Te sientes extremadamente indefenso y vulnerable», describía ayer uno de los afectados, el diputado socialdemócrata (SPD) Helge Lindh, «es un ataque a Alemania, a nuestra cultura política, y la pregunta es quién está detrás de todo esto». Tras ser informados personalmente los cientos de afectados durante la noche del jueves, el Gobierno alemán confirmó ayer públicamente el mayor ataque informático sufrido en su historia, calificándolo como un «acto grave contra las instituciones democráticas» y pidiendo ayuda a servicios de inteligencia amigos para investigar el caso. Los servicios secretos alemanes han asumido la investigación del caso y están intercambiando informaciones con servicios secretos extranjeros. Concretamente, Alemania ha solicitado el apoyo de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA) para establecer cortafuegos de propagación de los datos y rastrear el origen del ataque. En la investigación participa también la Oficina Federal de lo Criminal (BKA) y varias fiscalías, entre ellas la Fiscalía federal.

Las víctimas son políticos alemanes de todos los partidos excepto del antieuropeo y antiextranjeros Alternativa para Alemania (AfD), además de numerosos asesores y periodistas. Nombres, direcciones de las viviendas, teléfonos, bandejas completas del correo electrónico, historiales de búsquedas y chats privados, números de tarjeta bancaria e información de transferencias. Todo ello ha sido indiscriminadamente expuesto sin que hasta ahora se haya detectado que los hackers, todavía no identificados, hayan difundido datos política o económicamente sensibles. Se han encontrado documentos internos de los partidos que habían pasado de teléfono en teléfono pero que con el tiempo se habían ido convirtiendo en actos políticos. La única novedad son informaciones muy personales, como los protocolos de conversaciones con su esposa del copresidente del partido Los Verdes Robert Habeck, que habla de «una demostración de fuerza, quieren hacer ver que somos débiles».

«Se han publicado indebidamente datos personales de políticos y personalidades de la vida pública alemana. El caso afecta tanto a diputados del Bundestag como a diputados de parlamentos regionales, de la Eurocámara y a políticos municipales», confirmó la viceportavoz del Gobierno, Martina Fietz. Según un portavoz del Ministerio de Interior, Sören Schmitz, la dimensión del ataque no se conoció hasta anoche, aunque la publicación de los datos se había iniciado antes de Navidad en una cuenta de la red social Twitter, con cerca de 17.000 seguidores y en formato digital del tradicional calendario de Adviento. A través de Twiter se difundieron links que conducían a los datos filtrados y que en ocasiones los ofrecían previo pago.

Plataforma en Hamburgo

Los primeros rastreos IP de las autoridades alemanas han conducido a una plataforma ubicada en la ciudad de Hamburgo, pero a partir de ahí no se ha informado del resultado de las pesquisas, que según expertos podrían conducir a Rusia o China. Tampoco ha sido comprobado que el propietario de la cuenta de Twitter, que se describe a sí mismo como un «investigador de seguridad, artista y sátiro», sea la misma persona que hackease los teléfonos.

Lo único que parece claro es que los datos no salen de un ataque a las redes del Gobierno o el Parlamento y que los datos difundidos han estado siendo recabados durante años para ser después volcados en bloque en la red. Solamente en los casos de algunos diputados se observan lagunas, pero en la mayoría de los casos el contenido de los teléfonos móviles ha sido publicado en bruto y sin filtros. «Tiene todo el aspecto de un caso de pesca submarina en cuentas privadas de correo a través de outlook», explica un experto de Defensa, «correos que invitan a abrir un archivo adjunto o confirmar el inicio de sesión y que gracias a ese clic acceden al dispositivo». «En todo caso -prosigue- no se trata de un hacktivista individual. Hay un control limpio del proceso, una evaluación y una preparación lenta y cuidadosa de los datos». Según la Oficina Federal para la Seguridad Informática (BSI), buena parte de los datos publicados son auténticos, pero también se han detectado datos falsos. La ministra de Justicia, Katarina Barley, calificó de «grave» lo sucedido, al tiempo que advirtió de que los autores sólo pretenden socavar la confianza en las instituciones democráticas.

Varias investigaciones

Los partidos han iniciado sus propias investigaciones. Los Verdes han pedido una sesión extraordinaria de la Comisión de Interior, mientras que el secretario general del SPD, Lars Klingbeil, dijo que «es necesario aclarar si ha habido una motivación política». Los casos más notables fuera de la política son los del periodista deportivo Hajo Seppelt, que destapó el escándalo del dopaje sistemático en Rusia, y el del humorista Jan Bohmermann, que generó en su momento tensiones diplomáticas entre Alemania y Turquía por una sátira contra el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. También hay músicos afectados, como los raperos Marteria y Casper o los miembros de la banda de rock K.I.Z.

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Source: ABC Spanish News
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